
Corte sagital del encéfalo (imagen decorativa)
La paridad se refiere al número de embarazos que una mujer ha llevado a término hasta alcanzar una edad gestacional viable. Se ha sugerido que las familias numerosas podrían generar mayores niveles de felicidad y brindar una atención sanitaria más integral, lo cual se ha asociado, a nivel poblacional, con una reducción en la mortalidad por demencia. Sin embargo, surge la interrogante de si la alta paridad –al aumentar el número de miembros en el hogar– actúa como un factor protector contra el riesgo de demencia o, por el contrario, lo incrementa.
Un estudio global que evaluó aproximadamente a 15 000 mujeres de 11 países encontró que aquellas con cinco o más partos presentaban un mayor riesgo de demencia en comparación con las que habían tenido un solo parto. En contraste, las mujeres sin hijos y las que habían tenido entre dos y cuatro partos mostraron un riesgo similar al de las mujeres con un solo hijo. Además, se observó una variación según el tipo de demencia: la ausencia de hijos se asoció con un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer, mientras que la multiparidad se vinculó con un incremento en el riesgo de demencia vascular, especialmente en Europa y Latinoamérica; esta asociación no fue significativa en mujeres asiáticas.
Otro estudio poblacional, que siguió a cerca de 9 000 mujeres sin demencia durante un promedio de cinco años, indicó que el número de partos estaba relacionado con el riesgo global de demencia. En particular, las mujeres que habían tenido cinco o más partos tenían un 30 % más de riesgo de desarrollar demencia en comparación con aquellas con uno a cuatro partos. Aunque el aumento en el riesgo de enfermedad de Alzheimer no fue significativo, se observó que el riesgo de demencia (especialmente la variante vascular) aumentaba en un 12 % por cada parto adicional y hasta un 60 % en casos de multiparidad. Los autores sugirieron que esta relación podría estar mediada, en parte, por la reducción persistente de los niveles de lipoproteína de alta densidad (HDL) en mujeres con hijos, así como por los cambios en el metabolismo de la glucosa inducidos durante el embarazo, que pueden favorecer la resistencia a la insulina en etapas posteriores de la vida.
Por otro lado, algunas investigaciones han propuesto que una mayor exposición a estrógenos, producto de una vida reproductiva más prolongada, podría tener un efecto protector en la cognición. Un estudio realizado en mujeres británicas encontró que, tras ajustar por edad, raza y nivel educativo, aquellas con una mayor duración de la vida reproductiva –y, por ende, con más meses de embarazo– mostraban un menor riesgo de enfermedad de Alzheimer en comparación con mujeres con menos hijos. Esta relación, que se mantuvo significativa incluso tras considerar factores de riesgo vascular y excluir a mujeres con antecedentes de accidente cerebrovascular, sugiere que la influencia de la paridad sobre el riesgo de demencia podría estar más relacionada con aspectos sociales y de salud integral que únicamente con cambios hormonales o metabólicos.
Una revisión sistemática y un metaanálisis recientes han identificado que, en mujeres, factores reproductivos como la menarquia tardía, la nuliparidad, la alta paridad (con cada parto adicional), un período reproductivo corto, la menopausia temprana, la extirpación bilateral de ovarios y niveles elevados de estradiol total se asocian con un mayor riesgo de demencia o deterioro cognitivo. En hombres, se ha observado que la terapia de privación de andrógenos y altos niveles de globulina transportadora de hormonas sexuales incrementan el riesgo, mientras que niveles elevados de estradiol libre se vinculan con una reducción del riesgo.
En resumen, aunque la alta paridad no parece incrementar la incidencia de la enfermedad de Alzheimer, los embarazos repetidos pueden inducir cambios endocrinos y metabólicos que, en cierta medida, aumentan el riesgo de demencia vascular. Por otro lado, factores sociales asociados a una mayor red familiar podrían tener efectos protectores en la salud cognitiva. Aún se requieren más estudios para dilucidar completamente cómo la paridad influye en el riesgo de demencia a largo plazo.
Dr. Secundino López Pousa
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