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Rincón del experto

Dolor crónico y riesgo de alzhéimer

¿Aumenta el dolor crónico el riesgo de alzhéimer?

Canela.

Comprimido de aspirina (imagen decorativa)

El dolor es definido en el Diccionario de la Lengua de la Real Academia Española como «sensación molesta y aflictiva de una parte del cuerpo por causa interior o exterior», sin hacer referencia al dolor crónico.

La Sociedad Española del Dolor describe el dolor crónico como «una experiencia sensorial y emocional desagradable asociada con una lesión presente o potencial o descrita en términos de la misma y, si persiste, sin remedio disponible para alterar su causa o manifestaciones, una enfermedad por sí misma».

La Organización Mundial de la Salud en la nueva (undécima) clasificación internacional de enfermedades (CIE-11), clasifica el dolor crónico en siete grupos: primario, el producido por cáncer, el postquirúrgico o postraumático, el neuropático, el orofacial y cefalea, el visceral y el dolor musculoesquelético.

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Se calcula que entre un 40 y un 60 % de la población sufre algún tipo de dolor crónico y que, a mayor edad, mayor población afectada. Las personas que lo sufren, además de las molestias y limitaciones propias del proceso, padecen ansiedad en mayor o menor medida, y en general tienen una peor calidad de vida, lo que contribuye a disminuir la realización de actividad física, agravando el estado anímico y la calidad del sueño.

En general, estas personas, independientemente de la causa del dolor, padecen alteraciones cognitivas. Estas se relacionan con diversos factores, entre los que destacan la inflamación secundaria al proceso, el compromiso o la interrupción de vías nerviosas, el uso de fármacos, la ansiedad asociada al dolor, la dificultad para conciliar el sueño y la disminución o pérdida de actividad física.

Diferentes estudios poblacionales, de varios años de seguimiento, realizados en personas que padecían dolor crónico, han puesto de manifiesto la existencia de una clara relación entre este y el riesgo de sufrir deterioro cognitivo o demencia, siendo la intensidad del dolor el factor que más se asocia a la pérdida cognitiva. Las funciones más afectadas son la atención, la velocidad de procesamiento de la información y la memoria y, en menor medida, las funciones ejecutivas.

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Los estudios anatómicos de los cerebros de personas que habían sufrido dolor crónico durante años han mostrado cambios localizados, sobre todo, a nivel de los lóbulos temporales y sus conexiones, con disminución del volumen de la sustancia gris en áreas relacionadas con la cognición (hipocampo, corteza insular, corteza cingulada anterior, tálamo y corteza prefrontal).  La pérdida de sustancia en estas áreas se piensa que es la responsable del deterioro cognitivo, dado que en otros procesos degenerativos primarios como la enfermedad de Alzheimer también están afectadas.

Recientemente, se han publicado los resultados de un estudio realizado en una muestra reducida con personas que sufrían un dolor crónico de rodilla secundario a osteoartritis. El objetivo de dicha investigación se centraba en la posible relación entre el dolor y posibles modificaciones del lóbulo cerebral temporal, por ser esta zona una estructura vulnerable para la pérdida cognitiva. Y aunque no se observó relación entre el padecer dolor crónico de rodilla y presentar afectación cognitiva, sí que se encontró que a mayor intensidad del dolor crónico más delgada era la corteza temporal (área más afectada en la enfermedad de Alzheimer).

En otro estudio, retrospectivo, realizado en una población reducida de personas de edad avanzada, en el que se evaluó la cognición, el estado del ánimo y el sueño en individuos que sufrían diferentes tipos de dolor crónico no canceroso (dolor de cabeza, osteoartritis, dolor en las articulaciones, dolor de espalda o en el cuello y dolor neuropático), se observó una asociación significativa entre el dolor crónico y el deterioro cognitivo y la enfermedad de Alzheimer.  Los investigadores concluyen que, al igual que se había observado en otros estudios, el riesgo de sufrir deterioro cognitivo y posteriormente desarrollar demencia, es significativamente mayor en las personas que sufren dolor crónico, sobre todo aquellas que padecen dolor de cabeza, dolor en las articulaciones de la rodilla y en las personas con fibromialgia.

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Para concluir, aunque existen pocos estudios sobre la relación entre el dolor crónico y la enfermedad de Alzheimer, la mayoría señalan que las personas que sufren estos procesos muestran las mismas alteraciones estructurales cerebrales, y que en ambos casos muestran alteraciones del estado de ánimo y del sueño a lo largo de la enfermedad. Esto nos hace pensar que el deterioro del sueño y del estado de ánimo podría mediar o ser factor de riesgo para deterioro cognitivo y la enfermedad de Alzheimer. Aunque no se ha estudiado suficientemente, existe la posibilidad que el dolor crónico precipite el desarrollo del deterioro cognitivo, y enfermedad de Alzheimer en personas que ya estaban predispuestas a sufrirla.

Dr. Secundino López Pousa

Cómo citar esta página:

López Pousa S, Lombardía Fernández C. El rincón del experto: Dolor crónico y riesgo de alzhéimer [en línea]. Circunvalación del Hipocampo, septiembre 2023 [Consulta: 25 de febrero de 2024]. Disponible en: https://www.hipocampo.org/rincon-del-experto/ExpertCase0050.asp.

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Última actualización de esta página: 15-9-2023.
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Última actualización en el sitio web: 25 de febrero de 2024
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